jueves, 7 de marzo de 2013

DESDE EL BARRIO ALTO, LOS VALIDO. POR PEPELU BONAÑO

*Todo lo comentado en éste artículo es una opinión personal del autor, sin datos que demuestren la veracidad de estas palabras más allá de su libre pensamiento*
Si existe una figura dentro del mundo cofrade a la que respeto muchísimo esa es sin duda la figura del capataz. Mezcla autoridad con cercanía, respeto con familiaridad. Pero sobre todo implica por su parte una gran responsabilidad. Una gran responsabilidad por tener a un número de hombres a su cargo y por supuesto tener en tus manos el sentimiento de una hermandad entera.
Un capataz debe ser humilde y trabajador. También debe velar por la seguridad de sus hombres y por supuesto crear ambiente entre ellos. Además de hacerse respetar a base de argumentos y detalles con la cuadrilla, no a base imposiciones y de chulerías. Un capataz nunca amenaza con llevarse a sus hombres a otro sitio si no se le da lo que pide y menos todavía, en el caso de que este capataz fuera cesado, no trataría de dificultar la labor de su sustituto. Un capataz nunca debe perder ni las formas ni el respeto hacia las hermandades, ya que el verdadero papel protagonista lo tienen las imágenes que van arriba, no él. En resumen, un capataz será siempre lo que su cuadrilla quiera que sea. Y ahí está la verdadera grandeza del capataz. Pero como todo en la vida, siempre hay excepciones y sólo el tiempo demuestra que esa palabra (grandeza) aún está lejana para ellos.
Para mí, la grandeza no es llegar a una hermandad como Julio César entrando en Roma victorioso. Para mí la grandeza, es que, cuando escuchen tu nombre, las personas opinen bien sobre ti y quieran trabajar contigo. Para mí la grandeza, es ver como reconocen tu trabajo en forma de proposiciones por parte de las hermandades, no provocando que a cada sitio que vayas, acabes teniendo problemas con las dichas. La grandeza se refleja en la ilusión de los hombres por trabajar contigo, no en sus ganas de que te vayas.
Esos detalles que he mencionado son los que evalúan al capataz, son los que demuestran si el capataz es válido o no para esto. Pero incluso hasta los mejores pueden cometer errores una vez. Sin embargo, cuando ya cometes estos mismos errores más de una vez y con distintas personas, la cosa cambia.
En fin, yo pongo las íes y ustedes los puntos. Yo cuento la historia y ustedes ponen los nombres a los protagonistas. Mientras tanto, el tiempo pasa y sólo nosotros somos los que estamos capacitados para evitar que lo que ha ocurrido recientemente, vuelva a suceder.

3 comentarios:

sergio villanueva conde dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

que suerte tengo de conocer a unos cuantos cataces validos y a muy pocos mediocres aunque lamentablemente los ahi

Anónimo dijo...

La pura verdad y realidad por desgracia en la Semana Santa de Huelva