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lunes, 11 de marzo de 2013

DESDE EL BARRIO ALTO, MADURES, RESPONSABILIDAD Y VALENTIA, POR PEPELU BONAÑO

*Todo lo comentado en éste artículo es una opinión personal del autor, sin datos que demuestren la veracidad de estas palabras más allá de su libre pensamiento*
Madurez, responsabilidad y valentía. Tres valores que, además de estar unidos, están relacionados entre sí. Son tres valores muy importantes que demuestran la dimensión de una persona. Son tres valores que pueden darte todo o incluso quitarte todo.
La madurez conlleva a saber distinguir lo importante de lo que no lo es, lo que merece nuestra atención y lo que no. Gracias a la madurez sabemos cómo actuar correctamente y por supuesto también sabemos cómo comportarnos.
La responsabilidad nos permite aguantar en los momentos complicados, ya que si somos maduros, sabemos mantenernos erguidos mientras pasan las críticas. Ser responsables no implica lucir tu nombre cuando todo va bien sino mantenerte en el frente cuando las cosas van mal, es decir, implica aguantar y no abandonar para salvar tu nombre.
Y por último la palabra valentía. Qué difícil se me hace escribir sobre esta palabra. Pero, en fin, he de hacerlo. Ser valiente no es escribir bajo un “Nick” anónimo, sino firmar con tu nombre cuando quieres dar tu opinión. Ser valiente no es utilizar a tu entorno para decir lo que piensas sino decirlo tú en persona. Ser valiente no es actuar a las espaldas de los demás sino dar un paso al frente, ofrecerse y ser un apoyo más.
Ni mucho menos con esto me pongo de ejemplo, ya que aún soy joven y tengo que mejorar en todo lo que hago. Pero eso no implica que no pueda observar a mi alrededor y decir esto está bien o esto está mal. Mi tiempo, relativamente, acaba de comenzar mientras que a otros se les acaba. Y si alguno me acusa de prepotente, les digo que mi ilusión por crecer se fundamenta en una palabra: humildad. Y en algunas personas se produce una carencia de dicha humildad. Por cierto, la palabra humildad, ¿he de añadirla a las tres mencionadas anteriormente?
En fin, acabo recordando la frase con la que cierro el primer párrafo: Madurez, responsabilidad y valentía. Son tres valores que pueden darte todo o incluso quitarte todo…

jueves, 7 de marzo de 2013

DESDE EL BARRIO ALTO, LOS VALIDO. POR PEPELU BONAÑO

*Todo lo comentado en éste artículo es una opinión personal del autor, sin datos que demuestren la veracidad de estas palabras más allá de su libre pensamiento*
Si existe una figura dentro del mundo cofrade a la que respeto muchísimo esa es sin duda la figura del capataz. Mezcla autoridad con cercanía, respeto con familiaridad. Pero sobre todo implica por su parte una gran responsabilidad. Una gran responsabilidad por tener a un número de hombres a su cargo y por supuesto tener en tus manos el sentimiento de una hermandad entera.
Un capataz debe ser humilde y trabajador. También debe velar por la seguridad de sus hombres y por supuesto crear ambiente entre ellos. Además de hacerse respetar a base de argumentos y detalles con la cuadrilla, no a base imposiciones y de chulerías. Un capataz nunca amenaza con llevarse a sus hombres a otro sitio si no se le da lo que pide y menos todavía, en el caso de que este capataz fuera cesado, no trataría de dificultar la labor de su sustituto. Un capataz nunca debe perder ni las formas ni el respeto hacia las hermandades, ya que el verdadero papel protagonista lo tienen las imágenes que van arriba, no él. En resumen, un capataz será siempre lo que su cuadrilla quiera que sea. Y ahí está la verdadera grandeza del capataz. Pero como todo en la vida, siempre hay excepciones y sólo el tiempo demuestra que esa palabra (grandeza) aún está lejana para ellos.
Para mí, la grandeza no es llegar a una hermandad como Julio César entrando en Roma victorioso. Para mí la grandeza, es que, cuando escuchen tu nombre, las personas opinen bien sobre ti y quieran trabajar contigo. Para mí la grandeza, es ver como reconocen tu trabajo en forma de proposiciones por parte de las hermandades, no provocando que a cada sitio que vayas, acabes teniendo problemas con las dichas. La grandeza se refleja en la ilusión de los hombres por trabajar contigo, no en sus ganas de que te vayas.
Esos detalles que he mencionado son los que evalúan al capataz, son los que demuestran si el capataz es válido o no para esto. Pero incluso hasta los mejores pueden cometer errores una vez. Sin embargo, cuando ya cometes estos mismos errores más de una vez y con distintas personas, la cosa cambia.
En fin, yo pongo las íes y ustedes los puntos. Yo cuento la historia y ustedes ponen los nombres a los protagonistas. Mientras tanto, el tiempo pasa y sólo nosotros somos los que estamos capacitados para evitar que lo que ha ocurrido recientemente, vuelva a suceder.

miércoles, 9 de enero de 2013

DESDE EL BARRIO ALTO, SOBRE EL SANTO ENTIERRO MAGNO, RAFAEL PRADA SIERRA

Escribo la palabra eclesialidad (comprobad) y el corrector la subraya en rojo, igual que si escribiera el verbo haber sin hache. No me extraña, hasta hace unos años era una desconocida total, no digo que no existiera, que no lo sé, mas se usaba poco, es decir, muy poco, pero, hete aquí, que por arte de los usos lingüísticos, siempre tan misteriosos, la palabra ECLESIALIDAD se puso de moda y comenzaron a salir tontos de la eclesialidad por todos lados, eran los mismos tontos eclesiales que se llevaban las manos a la cabeza ante la más mínima crítica hacia el clero, no hacia el dogma, no hacia los principios fundamentales de nuestra fe, ni a la autoridad o al Magisterio de la Iglesia ...cualquier crítica más o menos concreta, más o menos justificada hacia un acto cotidiano emanado del clero, suponía esa falta, esa mancha, esa carencia de la pomposa y a la vez hetérea y poco definida eclesialidad. Viene esto al cuento porque soy absolutamente crítico con la nota emitida por el obispado referente al Santo Entierro Magno y porque, algunos, más píos que nadie, entenderán que esa crítica me aleja peligrosamente de la deseable eclesialidad. Sobra que Dios nos diera la cabeza para pensar y que amemos a la iglesia como a nuestra madre, da lo mismo. Está demás que la iglesia esté más necesitada en su seno de críticas constructivas y cabezas pensantes que de papauvas y de cazamoscas. Da igual. Según los eclesiales de la eclesialidad el obispo dice no al Santo Entierro Magno y todos a decir sí con la cabeza y a no cuestionar nada.
A ver, para empezar, no creo que para celebrar el año de la fe sea necesario tal evento, no lo creo; es más, si lo pienso, nada tiene que ver lo uno con lo otro, y más como están las cosas en este mundo de las cofradías tan embebido en "istmos estetecistas" y en un relativismo religioso y moral rampante. Esto lo podría decir el obispo con claridad didáctica y no hiriente y zanjar el tema. Pero, la cuestión es que esto no es lo que se dice, quizás porque a pesar del desprecio de muchos sacerdotes hacia el mundo de las cofradías, aun se tiene claro en las alturas de palacio que sin cofradías el mundo religioso local quedaría reducido a lo exiguo: Mejor en este caso, conservar lo que hay aunque no sea del agrado de todos.
No entro a calificar la actitud del nuevo Consejo, que quizás haya querido comenzar su andadura con "algo grande" No es justo que se lleven los palos del fracaso, pues no han hecho más que otros muchos consejos en otros lugares, con una posible -y subrayo posible- impericia o falta de experiencia que no los carga de culpa. Además, me extraña a mi, conociendo a su presidente, que previamente no se hubiera contactado, comunicado y reflexionado sobre la oportunidad o no de celebrar el evento con el Delegado Diocesano para la Celebración de la Fe, el legítimo puente para llevar a buen puerto el mencionado acto. De cualquier modo, insisto, esto es lo de menos, no nos cojamos los hechos con el papel de fumar: A NADIE HUBIERA EXTRAÑADO LA CELEBRACIÓN DE UN SANTO ENTIERRO MAGNO EN ESTE AÑO, NADIE LO HUBIERA REPROBADO, NADIE LO HUBIERA CONSIDERADO ILÓGICO. ...Nadie salvo el obispado de Huelva que se atreve a escribir. "Desde hace tiempo, y de forma inadecuada en el tiempo litúrgico de Adviento-Navidad, viene apareciendo en la prensa y en otros medios de comunicación de Huelva la “información” sobre un posible “Santo Entierro Magno en el Sábado Santo”. Lo de la inadecuación es un término que ya empieza a fastidiarme en boca del obispado, lo empleó lamentablemente con mi hermandad y ahora vuelve a sacarlo a la palestra sin explicar exactamente el por qué. Es que ¿acaso es inadecuado sacar a relucir un Santo Entierro Grande en época de Adviento? o ¿es que es inadecuado que se opte por un sistema comunicativo de abajo arriba, es decir, del Delegado Diocesano al Obispo? Que me lo expliquen y de paso que me digan si alguien miente en toda esta barahúnda.
Por otro lado, y leído el dossier del Consejo, en él se aclara que la procesión no habrá de perturbar la celebración de la Vigilia Pascual en las parroquias, vigilia que, por cierto, cada cual celebra a la hora que le viene en gana.
Otro despropósito, sabiendo lo que sabemos, es lo que se dice en el siguiente párrafo: "No cabe, pues, introducir una praxis pastoral procesional en este sentido, aunque en algunas parroquias o lugares ya exista por una costumbre no adecuada al sentir litúrgico." Ea, y se quedan tan panchos. Y nos olvidamos de tantos lugares en nuestra región en los que eventos similares se han celebrado en sábados santos si problema ninguno. No hay derecho.
Uno tiene claro que esa especie de guardia pretoriana anticofrade llamada Consejo de Gobierno, se ha parapetado en torno al obispo imposibilitando cualquier celebración. En gran parte este consejo coincide con ciertos párrocos descorteses y abiertamente beligerantes con las cofradías que nunca han movido un meñique para una mejor comprensión entre parte y parte.
Respecto al obispo, que gusta de bandas, costaleros y otras recomendaciones cofrades, no se ha enterado de nada (por lo menos hasta ahora)
LAMENTABLE

lunes, 19 de noviembre de 2012

DESDE EL BARRIO ALTO. STOP, PROPIEDAD PRIVADA. POR RAFAEL CASILLAS

Mientras veía cómo por fin el esperado hijo de Paquirrín abandonaba la misma clínica en la que me encontraba, rodeado de lo más pintoresco de cada casa, leía tumbado en el sofá de acompañante al maestro Barbeito en su columna ABC exponer la tristeza que le producía ver a aquellos quienes tendrían que dar ejemplo de fraternidad en este mundo de las Hermandades, anden por oscuras veredas y sombríos callejones para llegar a un cargo como sea…..Le gustaría (decía)… en estos casos, ver a Dios con una vara, No de plata , sino de acebuche……. y me dio que pensar…. quizás , más de la cuenta .

El que suscribe más acostumbrado a la charla directa que a poner sobre unas líneas ideas que tiene en la cabeza, siempre le ha costado mucho negarse a cualquier apoyo que en relación a este mundillo le haya requerido algún amigo, no siendo pocas las veces en las que me he arrepentido, conociéndome la poca capacidad de moderación que profeso frente a la mediocridad y lo versátil que pueden llegar a ser las voluntades de los que componen todo este tinglao.

Recapacitando sobre la idea inicial e intentando argumentar algo válido como excusa, me puse a reflexionar sobre mi concepto de Hermandad , y digo bien lo de mío, pues he de suponer que cada cual tiene un fin o un pretexto para pertenecer a una Corporación , más allá de la Fé en Dios y su Bendita Madre.
Las Hermandades ,fuera de toda parafernalia y como asociaciones religiosas integradas en nuestra sociedad no tienen sentido sin sus hermanos y sin vida entre ellos. Aquí el Nexo de unión entre los hermanos existe por mediación de sus titulares, pero es la convivencia entre ellos lo que determina su verdadera pertenencia a dicha corporación, no al acto administrativo y burocrático de ser parte de su nómina de hermanos, sino de la verdadera participación en la vida de hermandad . Y es aquí , en esta relación afectiva, donde entra a jugar un papel importante las connotaciones propias de la sociedad y de uno mismo, siendo por tanto Origen y Mal de la mayoría de los conflictos internos en dichas Hermandades.

Generalizando este concepto de participación , en muchos de los casos nos hemos visto tan integrado en la marcha de la Hermandad que éramos literalmente absorbidos por “la vida” de ella, es más, ésta vida giraba entorno a nosotros mismos, donde nos sentíamos piezas esenciales y fundamentales para que La Cofradía existiera (y digo bien lo de Cofradía que no Hermandad), donde asumíamos responsabilidades más allá de la que éramos capaces de desempeñar , bien por trabajo o por propia capacitación intelectual necesaria o al menos aconsejable pienso yo, para todo órgano de representación pública, con el único fin y pretexto del engrandecimiento de “nuestra propia” Hermandad.

El sentido de la Propiedad se hace cada vez más acusado,consecuencia natural de tanta entrega y es cuando se comienza a especular con todo aquello que pueda llegar a cambiar el “ status quo” de la situación que se ha creado , salvo si no es para mejorarla.

Paradójicamente , la entrega antes desinteresada, se convierte en instrumento, en mera moneda de cambio , para mantener un roll dentro de la Hermandad sin el cual, parece que no tiene sentido muchos esfuerzos.

¿Pero.... nuestro fin no era servir a la Hermandad ¿..... ¿o es que la necesidad de ella ha vuelto la lectura al revés y somos nosotros la que necesitamos de la Ella ?

Desgraciadamente, las Hermandades se ha convertido en un refugio muy abonado para aquellos donde muy a su pesar, la vida no le ha llevado al lugar dónde ellos considera o no se han sentido suficientemente valorados, encontrando en éstas un medio de cubrir sus espectativas ,ello no tiene por que ser del todo malo, siempre que su esfuerzo sea orientado al bien general y no al suyo propio.
Lamentablemente no siempre es así.

Contra todo ello y en ocasiones, los propios acontecimientos que cada uno tenemos en nuestras vida , por muy del revés que nos pudiéramos llegar a sentir en ese momento, te hacen dar un paso atrás y ves las cosas desde otra perspectiva , con un prisma más relativo quizás, que lleva a un proceso mental , casi de maduración cofrade me atrevería a decir , y que muy a nuestro pesar, necesita a veces de estas espoletas que da la vida para seguir creciendo.
Ello, fuera de toda especulación y por desgracia no es general , hay personas que dicho proceso lo tienen paralizado en el tiempo, bien por cuestiones patológicas algunas parecen que incurables , o bien por un marcado sentido de conservar aquello que se desea por encima de todo o casi todo.
Hacer este ejercicio de reflexión en uno mismo es tremendamente complicado, es necesario una carga de madurez y sentido de Hermandad verdaderamente importante y que afortunadamente encontramos en muchos Hermanos y dirigentes , pero no todo el mundo estamos capacitado a ello, muchos necesitan de esa acción determinada que lleve a relativizar todo algo más, a ver desde un sentido más amplio, a sacar el verdadero cogollo al asunto, a dar importancia a lo que antes no tenía y quitársela a lo que antes estabas dispuesto a todo por ello, a ver más allá de las puertas de un almacén , de un martillo, de una vara , de una silla en primera fila de bancos en una Iglesia o de la propia casa de hermandad, a reflexionar sobre lo que es realmente importante en la pertenencia a una Hermandad, a dejar los morriones sólo para la Estación de Penitencia, a ser claros y honestos pues estás entre Hermanos, a dejar de ser Yo para ser Somos , a decir Pasa y no Fuera.

Una vez pasado este escalón, que a veces se hace demasiado alto, se medita mucho sobre lo que hay y su verdadera valía, y es cuando aparece el Nexo inicial, el único Fin válido para nuestra entrega , y que debió ser ejemplo a seguir en nuestro actuar, para el que sólo hace falta cruzar el dintel de una Iglesia,...... , nada más.

Lo mejor de todo esto es que como toda reflexión parte de uno mismo, no sabes realmente muy bien si estás en lo cierto o no, es más es casi intrascendente, al menos nos hemos enriquecido en ver otro punto de vista que antes no se tenía y descubres otra realidad, más plural, más esencial, con menos requisitos y señales de Stop.... pero muy difícil poner en práctica.

domingo, 28 de octubre de 2012

DESDE EL BARRIO ALTO, ¿EL FUTURO DE LA SEMANA SANTA DEPENDE DEL CONSEJO?, Por Pablo Camacho Vázquez

El lunes 29 de octubre se realizarán las elecciones a la Junta del Consejo de Hermandad y Cofradías de la Semana Santa de Huelva. En esta cita electoral, tres atrevidos cofrades, acompañados cada uno de ellos por un grupo de valientes, se medirán para conseguir el poder de la institución representativa de la Semana Santa, de ese órgano gestor y administrador de nuestra Semana Mayor, y que depende del pleno de Hermanos Mayores.
Los candidatos han expuesto sus proyectos en las distintas hermandades y en los medios de comunicación, todos han hecho campaña, pero solo uno obtendrá esos como mínimo trece votos que durante los próximos cuatro años le darán la presidencia.
Todos han mostrado las líneas básicas de su proyecto: La Carrera Oficial con su Estación de Penitencia, el Vía Crucis, el Pregón, el cartel, la sede, los horarios, la ayuda a los necesitados….
Pero…. ¿Es responsable el Consejo de todo lo que acontece en Semana Santa? En un principio podría parecer que sí, ya que todo lo que se propone como mejora o como innovación debería favorecer a un mayor entendimiento entre hermandades, a revalorizar la imagen de nuestra Semana Santa en el exterior, a obtener más recursos, a sabiendas de las escasez de los mismos en estos momentos, a tener más paginas de referencia en los periódicos locales…pero, ¿lo demás, todo lo demás también depende del Consejo de Hermandades?
En estos tiempos de crisis en los que somos conocedores, y muchos sufridores, de la difícil situación por la que están pasando cientos de personas, tenemos que ser conscientes de que hay que trabajar por nuestras Hermandades, para que éstas mantengan o mejoren el nivel de nuestra Semana Santa, pero hay que trabajar por parecerse a Jesucristo, es su ejemplo el que falta muchas veces en nuestro día a día. Esto no debe sonarnos raro ya que el Cofrade se disfraza en ocasiones de una capa pseudo-cristiana que ni favorece a la Iglesia, ni a sus Hermandades ni al propio Cofrade.
Somos creyentes, todos nos sabemos hijos de Dios y todos deberíamos creer que con el quehacer diario bien hecho, con tu compañero de trabajo, con tu mujer, con tu hijo, con el desconocido con el que te cruzas por la calle estamos honrando su nombre y cumpliendo con el primero de sus mandatos: amaos los unos a los otros como yo os he amado.
El Consejo podrá tener proyectos comunes caritativos con el mejor de los fines, pero ¿la Hermandad que no haya votado al presidente que salga asistirá, escuchará las propuestas o sólo dirá que no, ante los problemas aportará soluciones? ¿Seguiremos teniendo problemas con los horarios hasta última hora o seremos responsables y colaboradores y los entregaremos en los plazos establecidos?
La Semana Santa debe ser el termómetro de la ciudad en todo momento y ser conocedora de sus necesidades, todos los que somos parte de ella debemos colaborar como si fuéramos uno solo y olvidarnos de protagonismos individuales, solo así conseguiremos hacer grandes las cosas, pero entre todos los que están y abriendo los brazos a que quieran venir.
El pleno de Hermanos Mayores habrá de tener el máximo consenso, pero los Cabildos de las Hermandades, las elecciones a las juntas de gobierno y la vida diaria de cada una de ellas, también.
Las Hermandades deben tener ilusiones y estas, con el esfuerzo de todos, ser transformadas en proyectos. Quizás no estemos en el momento de acometer grandes empresas pero sí de aportar nuestro trabajo diario, nuestro granito a favor tanto de nuestra hermandad como de nuestros hermanos. Desechar de nuestra mente “el que pueden hacer por mi” para cambiarlo por “el qué puedo yo hacer por los demás”
El lunes serán las elecciones : la mejor de las suertes para los tres, y más aún para el vencedor, pero del Consejo no dependerá todo, la Semana Santa dependerá siempre de ti, de mí …… de todos nosotros.

miércoles, 24 de octubre de 2012

NUEVA SECCIÓN, DESDE EL BARRIO ALTO

Abrimos una nueva sección de opinión cofrade. Atiendo a la propuesta de un joven cofrade estudiante de periodismo, Pepelu Bonaño. Nunca hemos querido dar versiones del prisma de múltiples caras que es nuestra particular Semana Santa, pero siendo justos he de abierta la puerta del mar. Desde el Barrio Alto ha de ser ambon para todos los que deseéis dar vuestra opinión, pero siguiendo la linea de esta casa. Así que estamos dispuestos a recibir todo tipo de artículos a modo de carta al director o columnista de cualquier otro medio de difusión. Os dejo con el primer alegato desde el Barrio Alto, raíz de muchas de nuestras tradiciones.

LA CAJA DE PANDORA, Por J.L. Bonaño.

Apenas sin tiempo de haber asimilado la gran jornada de estación de penitencia de la hermandad de San Francisco durante el miércoles santo, se decidió enviar a la imagen de María Santísima de la Esperanza a Madrid para que en unos talleres se le realizara una restauración ya que la imagen apenas había sido tocada desde la década de los 70. Una limpieza de mascarilla y manos, un retoque en la posición de la virgen y una nueva peana más ancha han sido suficientes argumentos para que se haya abierto la caja de pandora en forma de críticas (buenas y malas) y de diversas opiniones.
El jueves pasado fue el momento ansiado para los hermanos de San Francisco ya que era cuando llegaba su virgen, cuando llegaba su Señora y Madre. Fue entonces cuando una lluvia de opiniones y críticas se cercaron sobre la hermandad del centro de Huelva y una semana más tarde siguen existiendo esas opiniones y críticas, dándose dos posibles cuestiones: la primera y creo que es la más acertada es que es un tema de interés público para la Huelva cofrade, debido a la dimensión que tiene la hermandad y la segunda es que los “talibanes” de las hermandades (así llamo yo a aquellas personas que defienden lo indefendible sólo por poner a su hermandad por encima de la de los demás), entran al trapo en comentarios, comparaciones o tonterías propias de un pique de niños de infantil.
Cada uno es libre de opinar lo que quiera, pero lo que hay que tener en cuenta es el respeto a cada opinión, se esté de acuerdo o no a lo comentado por cada persona. El respeto es algo fundamental en nuestra convivencia diaria y hay que tenerlo siempre y no sólo cuando nos convenga.
Aprovecho para dar mi opinión también en algo bastante reciente. Algún que otro medio de comunicación ha realizado encuestas para que la gente ofrezca su opinión sobre la restauración de la imagen. Quizás, y eso no lo discuto, las opciones a elegir como respuestas en alguna de esas encuestas no son las más adecuadas pero eso de que a través de una red social se diga por parte de un órgano de la hermandad de la Esperanza como es el grupo joven que suponen que el autor de la encuesta o de su publicación no ha tenido una educación cofrade fundamentada en el amor a Jesús y a su Madre, sino desde un punto que roza el fanatismo y poco respeto sólo por el mero hecho de haber querido conocer la opinión de los onubenses me parece demasiado. Repito, quizás el autor de dicha encuesta no ha sido consciente de lo que ha puesto y eso puede ser debido a su desconocimiento del mundo cofrade o por error. Pero que el grupo joven tenga que decir lo que ha dicho sobre esa persona me parece erróneo y no porque no tenga razón sino porque de una manera u otra ese grupo representa a la hermandad, y no es necesario posicionarse así en una red social.
En fin, es un tema que supongo que poco a poco irá desapareciendo de la opinión pública de la Huelva cofrade pero que de momento, desde mi opinión, creo que irá para largo.