sábado, 10 de abril de 2010

CRUJIENDO LA MAERA

Queriendo darle aun mas vida, y adaptando a nuestro blog buenas ideas de otros lugares en la red, ponemos hoy en marcha una serie de pequeñas entrevistas o cuestionarios a diversos cofrades onubenses.
Para comenzar traemos a este Crujiendo la Maera a un Señor respetado por todos, discreto, humilde y cofrade por todos los lados. Podría alardear de muchas cosas, pero su forma de ser le impide despegar los pies del suelo cuando cada día a través de su visor fotográfico ve lo dura que es la vida real, y la nube en la que vivimos muchos de nosotros.

Hoy hacemos Crujir la Maera por primera vez con alguien muy especial.
Don Luis de Vega


Cuéntanos algo de ti, ¿Quién eres?¿desde cuando eres costalero?



Mi padre, que además de traumatólogo era poco amigo de los pasos, no fue una buena influencia para que me metiera debajo de las trabajaderas como la mayoría a partir de los 15 ó 16 años. Eso, unido al chasquido en la espalda que sentí a esa edad en una desarmá casi sin gente de la parihuela del palio de la Virgen del Valle, hizo que me pusiera tarde el costal, hace como una década.



Yo entonces ya vivía fuera de Huelva, de donde me fui en 1989 y adonde regreso cada vez que puedo. Desde hace ocho años trabajo como corresponsal del diario ABC en el norte de África con residencia en Marruecos.


Nombre y Apellido: Luis de Vega
Costalero, Nazareno, Capataz...: Costalero.


Cofradías donde sales: Estudiantes y Prendimiento en Huelva y La Exaltación en Sevilla.
Un día de la Semana Santa: Con sol y buen tiempo, cualquiera.


Un Olor: El del mar del Estrecho de Gibraltar en la tarde del Viernes de Dolores cuando cruzo de Marruecos a España.
Un Recuerdo: Mi mujer prometió un Lunes Santo en el Puente de Triana delante del misterio del Soberano Poder que cuando tuviera un hijo lo haría hermano de San Gonzalo. Lo dijo sin saber que ya llevaba unos días embarazada y nuestra hija María fue bautizada el Viernes de Dolores siguiente delante de los pasos de esta hermandad sevillana. Durante la misa el hermano mayor le impuso a la niña la medalla de la corporación.


Un Pregón: El de Antonio García Barbeito en Sevilla, por valiente. Expresó unas dudas que muchos de los que le critican no se atreven a mostrar aunque sabemos que las tienen.


Un Rincón en Semana Santa: El Pasaje Cristo de la Sangre y la barriada del Carmen recibiendo al Prendimiento de recogida.


El día o la noche: Depende del lugar, de la cofradía, de mi estado de ánimo...
Palco o Bulla: Bulla siempre que se entienda el término desde su acepción en la jerga cofrade, es decir, no la bulla que montan algunos. Huelva es sin embargo una ciudad ideal para disfrutar la Semana Santa sin bulla y lejos de los palcos.
Tu Hermandad: Estudiantes.
Una Dolorosa: La Virgen del Valle.
Un Nazareno: El Gran Poder de Sevilla.
Un Misterio: Dos. La Exaltación y La Carretería de Sevilla.
Un Crucificado: El Cristo de la Sangre de Huelva y el del Amor de Sevilla.
Un Palio: El de la Virgen de los Dolores de la Oración en el Huerto.
Una Salida: La del Nazareno.
Una Entrada: Debajo del paso.
Un Capataz: Alberto Parejo (Valle), Juan Manuel Hernández y Antonio Guerra (Prendimiento).
Una Cuadrilla: Bien igualá, para que dure muchos años.
Otra Cuadrilla: La que guarda fuerzas para la recogida.
Un Costalero: Mi amigo Antonio Rubio.


Una Chicotá: Era uno de los primeros Lunes Santo de Calvario con su capilla en el centro. Hará unos 16 ó 18 años y reviraba el palio de Rocío y Esperanza delante del Agmanir. Iba Manolo Santiago al martillo y al ritmo de avemarías mandó el paso hasta que enfiló calle Rábida abajo en un prodigio de pregón improvisado que dejó a más de uno con los ojos encendidos de lágrimas mientras la Virgen se alejaba. No hizo falta la perfección técnica que a veces buscamos en las revirás.
Una vivencia para siempre: El haber escrito en plena guerra de Irak parte del pregón que di en enero de 2004 por el 25 aniversario de las cuadrillas de la Hermandad de la Exaltación de Sevilla.
Sahumerio para....: Los viejos de los Estudiantes que no faltan nunca a su cita desde la fundación de la Hermandad. Ellos saben quiénes son.


Ciriazo para....: Los capataces con antifaz y los costaleros descalzos, que todavía me acuerdo cuando los sufríamos en los Estudiantes.
¿Quieres decir algo más?: Que siga crujiendo la maera hasta en las parihuelas de hierro.

3 comentarios:

MAÑANA NAZARENA dijo...

En primer momento una cosa, enorabuena por esta nueva sección , donde crujirá la maera si cabe más aún. Conozco poco a Luis, pero el año pasado compartí, trabajadera en el barco del Carmen y fué un placer tanto hacer estación de penitencia con esa exquisita hermandad como que Luís me fijara. Pero dodne voy con este comentario es, a la anécdota contada sobre el palio de Rocio Y Esperanza tan magistralmente llevado por Don Manuel Santiago, entonces yo sólo era un niño que poco entendia de costaleros, cuadrillas y menos todavía de capataces tan insigne como era Manolo, pero tuve la suerte y el privilegio de presenciar en esta misma calle, esto que Luís nos cuenta. Comenzó mi sorpresa desde la salida y ya no pude retirarme de al lado del palio y no perderme ni un sólo detalle, de esas palabras tan poética que el capataz no dejaba de relatar. Pero lo que más me dejó en el recuerdo fué en esta calle Rábida, desde la levantá a pulso hasta que el paso reviró con toda la dulzura que una persona puede dedicar a la gente de abajo y a nuestra madre y señora.
Recuerdo que mientras el paso se levantaba a pulso el decia y para calmar el esfuerzo requerido?? "más sufrió ella más sufrió ella, cuando a su hijo, le atarón las manos.... duro con ella valiente duro con ella.....hay que gente más wenaaaa!!!!!!!!!!"
Pues eso, aquí te mando esta extensión de anédota de Luís y un abrazo muy fuerte Javi, es un placer tener espacios como este, y aunque yo tenga el mio, no deja de sorprenderme el tuyo y todo los que se nos unen al cariño y a la afición más bonita del mundo

PEDROHUELVA dijo...

Con permiso.

Magnifica entrevista, magnifico interlocutor y cuantos Manolos Santiago, nos faltan en Huelva. Claro que genios, nacen pocos.

No viví esta anécdota, pero si nos sentimos atraídos mi ESPE y yo, por aquella hermandad que veíamos por primera vez, andando rápido, por las calles mal adoquinadas cercanas al Gran Teatro y lo que primero nos engancho, fue ese hombre que hablaba a sus costaleros, por entonces casi crios, como lo haría un padre a sus hijos.

Descanse en paz.

Cordiales saludos.

isi y ro dijo...

Luisito , esta entrevista es de lo mejorcito de Sevilla||||||
Isi y Ro.